Historia del mundo Lineage/El alzamiento de la Oscuridad



Rise of Darkness

Contenido

Children of Shilen

Tras la Caída de los Gigantes, Elf, Orc y Human libraron guerras interminables por el dominio del continente. Muchos miles cayeron en el campo de batalla. Los Humanos sufrieron una destrucción sin precedentes, lo que les llevó a buscar la esperanza de una nueva vida al otro lado de la muerte. Igual que las almas de los intrépidos guerreros Orcos ardían en el fuego de Paagrio, los Humanos necesitaban una deidad que prometiera el perdón tras la muerte. Y algunos empezaron a rezar a Shilen.

Estos fanáticos de la muerte se llamaron a sí mismos los Hijos de Shilen, y con el tiempo su influencia se extendió mucho. Las feroces guerras entre razas terminaron en catástrofe, pero la raza Humana resurgió de sus cenizas. Y los Hijos de Shilen ya eran una parte importante de su sociedad.

Historia del Imperio 1731, de «La Historia Oculta de Elmoreden», escrita por el Historiador Matthew de la Ivory Tower.

El despertar de Shunaiman

Durante la ceremonia de coronación del Emperador Shunaiman, el gran emperador de Elmoreden, ocurrió un milagro. Del cielo descendió una muchacha con tres pares de alas, rodeada por un halo de fuego sagrado. Con voz pura y clara anunció que era Anakim (Raid Boss), mensajera de Einhasad, venida a la tierra para traer la bendición de los dioses a Shunaiman, soberano de todos los Humanos. Shunaiman proclamó el culto a Einhasad como única religión, relegando las demás al rango de sectas. También declaró la guerra santa contra todos los que adoraban la oscuridad.

Algunas fuerzas se negaron a postrarse ante el poder del Emperador y siguieron resistiendo hasta el final. Conocidas como los Hijos de Shilen, resultaron ser mucho más numerosas y fanáticas de lo que el Emperador había supuesto. Para vencer esta rebelión, Shunaiman, obrando milagros con el poder de Einhasad, creó junto con Anakim un ejército de fieles. Estos guerreros de acero estaban llenos de gracia viva y revestidos de gigantescas armaduras de placas. Se los llamó Nephilim, que significa «ejército de los poderosos ángeles terrenales».

El ejército de Shilen sufrió repetidas derrotas ante las fuerzas superiores de los Nephilim. Muchos de sus seguidores se retiraron al amparo del abrazo de Shilen, dispersándose por toda la tierra y escondiéndose en templos ocultos en lo profundo del subsuelo...

El Sello de la Gnosis

Cuando las amenazas externas desaparecieron por fin, el Emperador Shunaiman empezó a esforzarse por fortalecer su imperio desde dentro. En los diez años siguientes, el nuevo imperio adquirió un gran poder y se hizo con el control de todo el continente gracias a un enorme desarrollo y a la expansión territorial. Se construyeron castillos, se nombraron señores y el poder económico del Imperio creció sin parar. Por aquella misma época, algunas personas empezaron de nuevo a difundir entre la población la fe en Shilen. El Emperador ordenó a los señores castigar a los culpables, pero estos no fueron capaces de expulsar a los fanáticos del reino. Murieron muchos, pero el Emperador no se rindió. Siguiendo las revelaciones divinas de Anakim, el Emperador movilizó a los Nephilim y descubrió seis templos subterráneos de adoradores de Shilen.

Shunaiman llamó a estos templos subterráneos Catacumbas, porque debían convertirse en el lugar de descanso eterno de los sectarios que rechazaban el culto a Einhasad. Las tropas de Shunaiman atacaron a las bandas de Shilen, que ya habían sido derrotadas una vez a manos de los Nephilim. Sin embargo, la victoria definitiva resultó una tarea muy difícil. Aparecieron nuevos enemigos: los llamados Lilim. Los Lilim habían sido creados con la magia oscura de Shilen y no sentían miedo ante los Nephilim. Estos guerreros no temían a la muerte y no huían del campo de batalla.

Tras una batalla larga y devastadora, el emperador conquistó por fin las seis Catacumbas. Pero todo su ejército quedó destruido. Incontables cuerpos de Lilim y Nephilim cubrieron los suelos de los templos subterráneos. Convencido de que ya ninguna fuerza desafiaría su poder, Shunaiman impuso a todas las Catacumbas el Sello de la Gnosis. El primero de los siete sellos recibió ese nombre porque era un milagro obtenido mediante la gnosis, la revelación de Anakim. Enterrados en profundas mazmorras, los destacamentos de inmortales seguidores de Shilen empezaron a borrarse de la memoria de la gente...

Historia del Imperio 1731, de «La Historia Oculta de Elmoreden», escrita por el Historiador Matthew de la Ivory Tower.

El Sello de la Avaricia

Dicen que al imponer el Sello de la Gnosis, el Emperador Shunaiman y sus seguidores obtuvieron la capacidad de predecir el futuro. Quizá procedía del poder de Einhasad, o de Shilen, o directamente de los propios dioses.

Poco después de imponerse el Sello de la Gnosis, los seguidores de Einhasad tuvieron la visión de una serpiente negra deslizándose por la tierra. Era la señal de que pronto se manifestaría una amenaza hasta entonces oculta. Los seguidores de Shilen, cuyo culto había crecido desenfrenadamente bajo la guía de Lilith, volvieron a aumentar sus fuerzas y reconstruyeron el ejército de Lilim en ocho ciudades subterráneas: las Necrópolis. Allí celebraban sus ceremonias, intentando invocar a Shilen desde el abismo.

El Emperador, que había perdido la mayor parte de su ejército al tomar las Catacumbas, no logró que sus súbditos se alzaran en guerra contra la nueva amenaza. Y entonces se le presentó un enano. Como representante del gremio de los Mercaderes de Mammon, ofreció al emperador medios para formar nuevas tropas. Sospechando algo, el emperador le preguntó por sus motivos. El enano explicó que su gremio había apoyado a los Hijos de Shilen, pero que ahora las estrellas anunciaban un cambio en el destino de los tiempos. Por eso habían decidido unirse a las fuerzas de Einhasad, a las que se había predicho la victoria. Y aunque el misterioso grupo de enanos no parecía digno de confianza, el emperador no logró encontrar falsedad en las palabras del enviado. Las armaduras y armas que ofrecían eran de tan alta calidad que era difícil negarse. Corrió el rumor de que el Emperador y los Mercaderes de Mammon habían firmado un contrato cuyos detalles siguen siendo desconocidos.

No quedan muchos registros de los Mercaderes de Mammon, pero de los que se conservan se deduce que veneraban a Mammon-Riqueza y predecían el éxito en el comercio por el movimiento de las estrellas. También se sabe que fueron expulsados del reino de los enanos. Sorprendentemente, se rumorea que el gremio sigue activo hoy en día.

El Emperador Shunaiman empezó a colaborar con este gremio. Pudo formar un nuevo ejército de Nephilim y lanzar el ataque contra las Necrópolis. Pero la posibilidad misma de encabezar semejante guerra santa solo podía agradecérsela a Anakim, la representante de Einhasad. Los ejércitos de la luz y de la muerte libraron una cruenta batalla en la oscuridad de las mazmorras. La sangre corrió en todas direcciones, tiñendo de rojo los ríos, los mares e incluso los cielos. El pueblo tembló de miedo, pero el emperador proclamó el próximo comienzo de una nueva era. Esperaba en silencio el momento oportuno.

Por fin salió al campo de batalla Lilith (Raid Boss), hija de Shilen, envuelta en un poder oscuro. Pero Anakim le cerró el paso. La muchacha de pura luz blanca descendió del cielo con tres pares de alas. Pero en esta batalla no venció ni Anakim ni Lilith. El Emperador Shunaiman recitó un conjuro que selló las fuerzas de la luz y de la oscuridad en las tinieblas de las Necrópolis, sepultando a las tropas de Shilen, a los Nephilim y a Anakim.

El segundo sello se llamó Sello de la Avaricia. Quizá el motivo fuera el famoso contrato secreto entre el emperador y los Mercaderes de Mammon.

Historia del Imperio 1731, de «La Historia Oculta de Elmoreden», escrita por el Historiador Matthew de la Ivory Tower.

El Sello de la Discordia

Lilith y las tropas de Shilen quedaron encerradas bajo tierra y selladas con el Sello de la Avaricia, pero los Hijos de Shilen siguieron también en la superficie. Los que no aceptaron las revelaciones de Shunaiman, los magos oscuros que adoraban al dios de la muerte y las tribus élficas que adoraban a Eva y a Shilen: todos discutían el poder absoluto de Einhasad. Algunos insistían en que habían recibido la revelación de Lilith. Y como habían acumulado grandes riquezas, es comprensible que encontraran apoyos. El Emperador Shunaiman controlaba los inmensos territorios del imperio porque había logrado obtener el poder Sagrado comulgando con el Santo Dogma. El Emperador extendió su influencia más allá de las fronteras del imperio, demostrando un poder interno casi absoluto, nunca visto. También enseñó a otros a comulgar con el Santo Dogma, una decisión de la que se arrepintió toda su vida.

Durante todo ese tiempo el emperador no envejeció; este efecto era una de las consecuencias de los Sellos. Pero, quizá como castigo de los dioses por el orgullo de Shunaiman, los hijos de Shilen lograron tomar el Puente del Mar Occidental e invadir el imperio. Al principio parecía que el ejército de Shilen no era capaz de atacar castillos, pero pronto cayeron Town of Gludio y Town of Dion. De algún modo, los seguidores del dios de la muerte habían estudiado los misteriosos poderes del Santo Dogma y supieron usarlos en los asedios. Finalmente, tras la caída del castillo de Giran, el Emperador Shunaiman tomó una decisión trascendental. Impuso un sello mágico que unía entre sí todos los castillos del territorio del Imperio. Como resultado, aunque perdió gran parte de su control, las tropas enemigas no pudieron gobernar los castillos capturados. Entonces su ejército contraatacó, recuperó los castillos y expulsó con éxito a las fuerzas de Shilen fuera del imperio. Así surgió el tercer sello, el Sello de la Discordia, que unió entre sí todos los castillos y territorios del continente...

Historia del Imperio 1731, de «La Historia Oculta de Elmoreden», escrita por el Historiador Matthew de la Ivory Tower.

Lilith, hija de Shilen

Sobre el nacimiento de Lilith se han planteado muchas teorías. La hipótesis más extendida es que fue un oráculo al servicio de Shilen durante la Era de los Gigantes. Sin embargo, cuando se dio a conocer en la era de Elmoreden, tenía el aspecto de una elfa de piel color ceniza.

En tiempos de Shunaiman, los Hijos de Shilen la veneraban como la novena hija de la diosa de la muerte. Sin embargo, era la figura central del culto y cargaba con el peso del poder religioso y militar. En las revelaciones de Kaisha se dice de Lilith lo siguiente: ...en el campo de batalla celestial, el poder de los dioses enfurecidos derribó a los hijos de Shilen uno tras otro. Derrotada, Shilen entró en el reino de la muerte, en el umbral del abismo donde se había ocultado antes. Ordenó a Lilith, la hija a la que más amaba, quedarse en la tierra y preparar su regreso. Y Shilen maldijo a Lilith con la inmortalidad...

Bajo el mando de Lilith, los Hijos de Shilen erigieron las Necrópolis y las Catacumbas y formaron un ejército de guerreros de élite llamados Lilim. Sus fuerzas crecieron rápidamente y amenazaron a los Humanos. Los conflictos entre los seguidores de Shilen y los señores del imperio que intentaban controlarlos fueron cada vez más frecuentes, hasta desembocar en una guerra total. Un seguidor de Shilen dejó más tarde este registro de lo sucedido:

...Llevar la muerte a quienes están contra nosotros. Sacrificar nuestras vidas por la diosa. Cuando la sangre de los enemigos tiña de carmesí los ríos, los mares y el cielo, la gran Shilen volverá al mundo por el río de la muerte. Y que la hermandad Lilim traiga la victoria definitiva...

La Necrópolis era el lugar donde vivían los Hijos de Shilen, templo y fortaleza a la vez. Los seguidores de Shilen creían que, como la Necrópolis no pertenecía ni a este mundo ni al otro, no podían morir de verdad si los mataban allí. Durante la guerra, la mayoría se convirtió en no muertos o se alzó como Lilim. Lilith y Anakim quedaron encerradas en la Necrópolis de los Discípulos. Lilith volvió a abrir los ojos, como una reliquia olvidada oculta bajo tierra durante la Era del Caos...

Historia del Imperio 1731, de «La Historia Oculta de Elmoreden», escrita por el Historiador Matthew de la Ivory Tower.

Anakim, Mensajera de los Dioses

En su momento hubo una animada disputa sobre la naturaleza de los ángeles. Los sacerdotes humanos insistían en que los ángeles eran hijos de Einhasad, la diosa de la luz. Los magísteres, por su parte, los consideraban espíritus superiores de la luz. La Revelación de Kaisha ofrece el siguiente punto de vista, que concilia ambos:

...Einhasad, que está por encima de todos los seres, derramó luz sobre los cielos y la tierra. Los rayos de luz que brillaron en todas direcciones adquirieron voluntad propia y, formando cuerpos semejantes a su creadora, se convirtieron en ángeles. Su luz era extraordinariamente brillante y no pertenecía a este mundo, pero como tenían cuerpo, no podían permanecer en la luz. Vagando indefensos, Einhasad los acogió como sirvientes. Einhasad tuvo además nueve hijos, a los que puso al frente de los ángeles...

A continuación, la primera mención del escriba de Lilith sobre Anakim:

...La última de los nueve fue Anakim, que resplandeció con forma de mujer con tres pares de alas. Dicen que Einhasad hizo de su novena hija su voz, para dar testimonio de su voluntad a las criaturas terrenales. Anakim era un agente de la luz, rodeada de la llama de los espíritus, que enviaba a la tierra el poder de la revelación.

Anakim compartió su sangre con el Emperador Shunaiman, haciendo posible crear a los Nephilim. Le besó la frente, dándole el derecho a hablar con la autoridad concedida por la luz.

Así sirvió Anakim al emperador de los Humanos, otorgándole el conocimiento para crear el ejército de Nephilim. La existencia de Anakim permitía a Shunaiman confirmar su poder por derecho sagrado. Y eso era para él un arma tan poderosa como la magia de la luz.

Sin embargo, ¿aceptó Anakim su encierro en la Necrópolis de los Discípulos junto a Lilith? ¿Rogó por la salvación de sus hijos rechazados? ¿O maldijo a Shunaiman por encerrarla en la oscuridad?..

Historia del Imperio 1731, de «La Historia Oculta de Elmoreden», escrita por el Historiador Matthew de la Ivory Tower.

Los Lilim y los Nephilim

Examinando muchos testimonios se puede concluir que los Lilim eran Humanos alterados, creados en la era de los Gigantes con la magia oscura de Shilen. En esencia, se parecían a los no muertos. Los Lilim no estaban muertos, pero como no necesitaban comer ni respirar, y sus cuerpos no envejecían ni enfermaban, difícilmente se les podía llamar "vivos". El siguiente fragmento de la Revelación de Kaisha describe a los Lilim como poseedores de cuerpos inmortales:

...Los Lilim, soldados que dieron su vida por Shilen, no pueden morir, porque sus nombres han sido borrados de la lista de los muertos. Si un Lilim muere, vuelve con Shilen en el otro mundo...

Los seguidores de Shilen que deseaban renacer como Lilim eran muchísimos, pero no a todos se les concedió esa posibilidad. Los que no fueron elegidos formaron una casta inferior llamada "Lith". Los Lilim se convirtieron en la principal fuerza de combate en la guerra contra el Imperio. Los Lith reparaban y mantenían en funcionamiento las Necrópolis y las Catacumbas.

Los Nephilim eran soldados creados con el poder de Einhasad. En las crónicas del Imperio de la época se encontraron las siguientes líneas:

...El Emperador Shunaiman dio a los héroes del día la sagrada bendición de la magia de la luz, obtenida con ayuda de Anakim, mensajera de Einhasad. Creó un ejército de ángeles de noble aspecto, coronado por armaduras de platino y alas de cuchillas. Eran espadachines que llevaban al mundo la voluntad de los dioses, sacerdotes que comulgaban con la grandeza espiritual de Einhasad...

Los Nephilim eran una peculiar fusión de espíritu de luz y cuerpo humano. Igual que los Lilim, se dividían en infantes, caballeros y sacerdotes. También tenían su propia casta inferior, llamada Gigant.

Los Gigant eran demasiado débiles para convertirse en Nephilim. Tampoco podían ser caballeros. Eran soldados que recibieron la bendición de Einhasad estando heridos o siendo esclavos. Los Gigant sirvieron a los Nephilim durante la guerra santa para limpiar el imperio de sectarios.

Los Nephilim y los Gigant perdieron su esencia en el proceso de creación y a cambio solo recibieron el deseo de matar y destruir. Shunaiman tenía un poder absoluto sobre ellos. Eran un ejército de soldados que servía invariablemente a su caudillo en su empeño por aniquilar a las tropas rebeldes y mantener el orden en el imperio.

De «Análisis de la Revelación de Kaisha y del Poema de Lilith», escrito por el Tetrarca de los Elfos Oscuros Thifiell

Necrópolis y Catacumbas

El estilo arquitectónico de la Necrópolis refleja bien el estilo antiguo que se usaba en todas partes en los primeros días del imperio de Elmoreden. Las salas y pasillos tienen un tamaño estándar, pero están unidos de forma bastante desordenada, de lo que se deduce que se construyeron a lo largo de muchas eras. Los edificios y la decoración están muy bien conservados.

Aunque la Necrópolis la construyeron los seguidores de Shilen con fines religiosos, nunca se encontraron en ella esculturas ni frescos que representaran a Shilen. La cultura de la era de los Gigantes evitaba representar directamente los objetos de culto religioso. En su lugar, por todo el templo hay repartidas numerosas estatuas de piedra que representan a sus defensores. Creemos que no tienen tanto una función decorativa como protectora, como una especie de conjuros en piedra.

Algunas de las inscripciones de las tablillas de arcilla halladas aquí, en la Necrópolis de los Santos, muestran bien la importancia que tenía este edificio para los seguidores de Shilen:

...Este lugar es la más santa de las catedrales, destinada a ser la morada de Shilen a su regreso al mundo real desde las tierras de la muerte, tras cruzar el río de la vida. Es el palacio de la inmortalidad donde se alzará la reina de los muertos.

Los sectarios creían que, aunque murieran aquí por las espadas enemigas, obtendrían la gloria de la vida eterna viviendo en este lugar bajo el poder de Shilen. Para los seguidores de Shilen, la Necrópolis era un lugar sagrado entre las tierras de los vivos y el país de los muertos. También creían que la divina providencia de Shilen los acompañaría en la Necrópolis incluso después de morir, de modo que la vida tras la muerte no se diferenciaría de la anterior.

Las Catacumbas son los prototipos de las Necrópolis, fundadas cientos de años antes de su construcción. Curiosamente, es mucho más fácil reconstruir la historia de las Catacumbas: han sufrido menos daños. Aquí aún quedan huellas de las batallas entre el ejército imperial y los seguidores de Shilen. El Emperador Shunaiman llamó a estos lugares Catacumbas, insinuando que se convertirían en cementerios para los sectarios. Como si supiera desde el principio cuál sería el resultado de su sangrienta guerra...

Del diario de viaje de Dubian Etbar, de los Guerreros del Alba, durante las excavaciones de la Necrópolis de los Santos y la Catacumba del Camino Prohibido.

Las Seal Stones

Con el control de los siete sellos, el Emperador Shunaiman era, de hecho, un dios en la tierra. Sin embargo, sabía que este poder increíble, controlado por una sola persona, podía destruir el mundo. Hasta el final de su reinado buscó la manera de transmitir el control de los sellos a sus sucesores. Pero al final solo los parientes de sangre del emperador pudieron obtener el control de los sellos.

Según la información de los Guerreros del Alba, este conocimiento era un secreto de la familia imperial. Durante casi un milenio, los descendientes del Emperador Shunaiman de Elmoreden guardaron el conocimiento de los siete sellos, enseñando escrupulosamente a sus hijos cómo usarlos.

Sea como fuere, el legado de la dinastía imperial se desvaneció durante el reinado de Baium. Baium usó Tower of Insolence para absorber el poder de los Lilim y los Nephilim sellado bajo tierra. Pero su plan, tan necio como grandioso, fracasó por la intervención de Santa Solina. La Tower of Insolence se derrumbó y la magia cambió de sentido: en lugar de que el poder de los cuerpos de los Lilim y los Nephilim pasara a Baium, su poder pasó a los cuerpos de los Lilim y los Nephilim.

La caída del Emperador Baium hizo que la dinastía de los emperadores de Elmoreden perdiera el control de los siete sellos. Pero pronto se supo que ese poder no había desaparecido, sino que había pasado a las llamadas Seal Stones en los cuerpos de los Nephilim y los Lilim.

Todavía hoy, reuniendo cierta cantidad de Seal Stones, se puede obtener el control de los siete sellos. Tras descubrirlo en documentos antiguos excavados en la Tower of Insolence, quienes desvelaron el secreto formaron el Ejército Revolucionario del Crepúsculo y el ejército de los Señores del Alba. Enviaron destacamentos a las Necrópolis y Catacumbas y celebraron muchos festivales para determinar quién reunía más Seal Stones. Así empezó por primera vez la feroz competición entre ambos bandos por el control de los sellos.

Historia del Imperio 1731, de «La Historia Oculta de Elmoreden», escrita por el Historiador Matthew de la Ivory Tower.