Historia del mundo de Lineage/Kamael



Kamael & Hellbound

Contenido

Prólogo

Creo, y difícilmente nadie lo discutirá, que las ganas de desvelar el misterio del origen de la raza Kamael surgieron entre los jugadores antes incluso de que la raza apareciera en el mundo de LINEAGE II. Desde el quest «Kamael: A Window to the Future» de Chaotic Throne: Interlude, que hablaba de la aparición de una nueva raza. Desde la primera mención en las notas de parche. Desde los primeros dibujos de los de una sola ala. Y no es de extrañar: de esta raza no se dice nada ni siquiera en la conocida «The Legend», que solo menciona de pasada que, para la guerra contra los dioses, los Gigantes crearon un ejército poderoso.

En cuanto se supo que llegaría al juego una nueva raza, en distintos foros aparecieron, y siguen apareciendo, montones de hilos sobre el origen de los Kamael. Se plantearon muchísimas versiones, a veces de lo más increíbles, absurdas y graciosas. Y hasta hoy, aunque ya han salido varias actualizaciones del juego, para muchos el origen de los Kamael sigue oculto tras el velo de lo Desconocido.

Hace tiempo que quería reunir en un todo los retazos de la historia de mi raza favorita. Solo había un problema: se sabía muy poco de ellos. La información «oficial» de los desarrolladores era más que escasa, y las medias palabras de NPC en los quests de la 1.ª y la 2.ª profesión y los datos del quest en el Nornil's Garden solo generaban nuevas preguntas…

La descripción de la raza Kamael en el servidor oficial ruso fue ya el remate… Pero, a pesar de la falta de material, hice un tímido intento de escribir la historia de la raza Kamael. Así, al cabo de un tiempo, en el foro de 4GAME, en la sección «Kamael», apareció mi «Libro Gris de los Kamael»: casi todo conjeturas y fantasía en estilo literario[1]… Pero entonces mi frágil ballestera Methusela apenas estaba creciendo y ni soñaba con que un buen día igualaría en fuerza a los legendarios Kamael Spicula, de los que, a decir verdad, por aquel entonces no sabía nada…

El tiempo pasaba, corría como el agua entre los dedos. Y la «Saga of the Trickster» levantó en parte el velo que cubría la historia de los Kamael. Y pronto se sembraron y germinaron las Semillas del Caos…

Aun así, lo que leerás a continuación no pretende ser un relato fidedigno de la historia de la raza Kamael. La historia de esta raza es bastante misteriosa y enrevesada, y probablemente solo los ancianos de la raza la conocen entera. Yo solo he intentado escribir, con la mayor exactitud posible y apoyándome tanto en algunos hechos como en mis propias conjeturas, lo que he llegado a saber. Componer el cuadro general a partir de muchos fragmentos. Algo me ha salido. Pero aún hoy le faltan algunas piezas al mosaico…

Sería interesante hojear las páginas de la «Historia Olvidada de los Kamael». Encontrar y descifrar las Tablas de Maphr, que guardan el saber de los antiguos Gigantes: seguro que allí se habla también de la creación de los Kamael. O leer el libro sobre la raza Kamael escrito por el propio Gran Kain. Pero difícilmente alguien lo logrará, porque la «Historia Olvidada» solo la pueden leer unos pocos elegidos, los fragmentos de las Tablas están esparcidos quién sabe dónde por todo el mundo y el libro de Gran Kain lo escondieron los enanos…

Pero me estoy desviando del tema…

Estuve mucho tiempo pensando cómo presentar el material que tenía y, tras barajar 4-5 opciones, me quedé con esta: que la historia de la raza Kamael la cuente el Hierarch Kekropus, ya que es con él con quien empieza en realidad toda la historia de esta raza.

Leyenda

«Se levanta el viento. Un viento que puede convertirse en huracán y sacudir los cimientos del universo. El viento de los Kamael...»
Kesca, ayudante del Hierarch

Así que has vuelto a verme…

Recuerdo el día en que dejaste la Isle of Souls y te fuiste al mundo exterior. Recuerdo también el día en que volviste. No quisiste seguir el camino trillado, y ahora te dispones a pisar una senda peligrosa hacia un futuro brumoso e incierto…

Me parece que ya estás preparado para aceptar nuestro destino y luchar por él… ¿Qué, quieres conocerlo? Mejor dicho, aceptarlo…

Esta historia, la historia de la raza Kamael, empezó hace muchísimo tiempo…

Esta historia empezó en aquellos tiempos antiguos en que los Elfos aún no se habían dividido en luminosos y oscuros, en que los Humanos malvivían en canteras y minas bajo la vigilancia de los Orcos y los Enanos levantaban construcciones cuyo recuerdo solo perdura en las leyendas. Cuando los continentes de Gracia y Aden eran un solo todo y no tierras con varias islas. En los tiempos en que el mundo lo gobernaban los Gigantes.

Los Gigantes… ¿Has oído algo de ellos? No, no me refiero a esas criaturas dignas de lástima que arrastran una existencia miserable en las profundidades de la Giant's Cave. Los Gigantes en los que estás pensando son solo los descendientes de un gran pueblo que vivió hace miles de años.

Aquellos Gigantes eran fuertes e inteligentes, y no en vano se les llama los Sabios. Su saber en ciencia y magia era inmenso; podían viajar tanto por el aire como bajo el agua. Podían vivir tanto tiempo que su vida era comparable a la Eternidad. Los Gigantes eran huéspedes frecuentes de la Ciudad de los Dioses, y sus propios asentamientos estaban llenos de toda clase de maravillas. En los albores de este mundo, los Gigantes prometieron creer en Gran Kain, Dios de la Oscuridad y la Destrucción, y en Einhasad, Diosa de la Luz y la Creación, y a cambio los Dioses les dieron poder sobre todos los demás seres vivos.

Pero después de la Guerra entre los Dioses y Shilen en los cielos, después del Gran Diluvio que casi destruyó el mundo, en la mente de los Gigantes brotaron semillas de desconfianza y de duda. Tras sufrir enormes pérdidas en la Guerra y el Gran Diluvio, los Gigantes ya no se sentían tan seguros como antes. Les asustaba el poder desenfrenado e incontrolable de los Dioses. Y, al mismo tiempo, veían que los Dioses no eran tan fuertes como podía parecer. Que sus emociones y sentimientos no se diferenciaban en nada de los de, digamos, los propios Humanos. Y entonces los Gigantes se propusieron derrocar a los Dioses y ocupar su lugar.

Los Gigantes levantaron una nueva ciudad y la llamaron Grandferion. Era la mejor y la más grande de sus ciudades. Para defenderla se creó una flota de aeronaves, y además se elevó en el aire una isla que se convirtió en la fortaleza de Ye Sagira.

Pero para la guerra contra los Dioses los Gigantes también necesitaban un ejército. Los Orcos eran guerreros valientes, fuertes y resistentes. Habrían servido de maravilla a los fines de los Gigantes, pero no tenían habilidades mágicas. Los Elfos, en cambio, entendían bien de magia, pero no sabían manejar en absoluto las armas blancas. Y ni unos ni otros sabían volar. Para eso habrían servido los alados Arteas, pero los Gigantes no podían imponer su voluntad a esas criaturas amantes de la libertad. Y, aun así, el principal «defecto» de esas razas era que todas habían sido creadas por los Dioses. Y, por tanto, los Dioses tenían poder sobre cada una de ellas…

¿No te parece extraño que cada una de las cinco razas tenga un Dios o una Diosa que la protege? Así, los Elfos sirven a Eva, los Elfos Oscuros sirven a Shilen, los Enanos sirven a Maphr, los Orcos adoran a Pa'agrio y los Humanos veneran a Einhasad. Solo nosotros, los Kamael, estamos al margen de todos. Sin Dioses ni su protección; nuestra única fe son nuestras espadas… ¿No te parece algo antinatural? Si alguno de esos Dioses o Diosas nos creó, ¿por qué no lo adoramos? ¿Quién es nuestro verdadero creador? Sigue escuchando y obtendrás las respuestas a estas preguntas…

Los Gigantes llegaron a la única decisión acertada, en su opinión: crear una nueva raza. Una raza que reuniera el potencial militar de los Orcos y el saber mágico de los Elfos, que supiera volar como los Arteas y que no estuviera sometida a la voluntad de los Dioses.

Los Gigantes llevaban mucho tiempo experimentando con organismos vivos, cruzando especies existentes y obteniendo otras completamente nuevas. Por lo larga que era la vida de los Gigantes, el tiempo apenas importaba en sus experimentos, así que alcanzar su objetivo, según les parecía, no les costaría demasiado.

En el enorme continente se construyeron varios laboratorios de investigación, donde empezaron sus experimentos científicos para crear vida nueva. Pero el tiempo pasaba, los años se convertían en siglos, y los experimentos de los Gigantes no daban los resultados deseados: no lograban crear nuevos seres. Y así fue hasta que uno de sus científicos más destacados, Mimir, logró un gran avance en sus investigaciones. Creó un elixir con el que se podían transmitir las características de una raza a otra[2]. Y entonces, en uno de los laboratorios, Arviterri, bajo la dirección de cuatro científicos gigantes, nació un nuevo ser vivo. Un ser que, en opinión de sus creadores, debía provocar la caída de los dioses y al que más tarde llamarían Kekropus…

En tus ojos veo sorpresa e incomprensión. Pero todo lo que has oído es verdad. Ocurrió hace más de diez mil años[3]. Fue mucho más tarde, años después, cuando me eligieron Hierarch, Anciano de la raza Kamael. En aquellos tiempos lejanos yo simplemente descubría un mundo nuevo para mí y ayudaba a los Gigantes en sus investigaciones para crear Kamael como tú…

Exacto, no has oído mal. Aunque por fuera nos parecemos mucho y ambos pertenecemos a la raza Kamael, físicamente somos completamente distintos. Tenemos muchas diferencias, y cada uno tiene sus virtudes y sus defectos… Sigue escuchando…

Poco después, los Gigantes crearon varios seres más como yo. A esta nueva raza, creada artificialmente, los Gigantes la llamaron Kamael, que en su lengua significa «El que se venga», «El Vengador».

Los Gigantes crearon dos tipos de Kamael. Unos eran los Spicula: seres fuertes, prácticamente inmortales. Seres con un único propósito: la guerra. Los Kamael Spicula eran guerreros nacidos con un destino planeado de antemano. Estaban destinados a ser la punta de la lanza dirigida a los cielos. Yo soy uno de ellos.

Sí, no éramos tan fuertes como los Gigantes, y menos aún como los dioses. ¡Pero los dioses no tenían poder sobre nosotros y podíamos desafiarlos! Como bien se sabe, la gota horada la piedra.

Los otros eran los Methusela, de quienes desciendes tú: débiles, como los Humanos de aquella época, pero con una capacidad innata de adaptación. Comparados con las demás creaciones de los Gigantes y con los siervos de los dioses, los Methusela eran como niños pequeños. Pero tenían a su favor el tiempo, que a nosotros nos faltaba. Ambos tipos de Kamael fueron creados y convivieron juntos.

A veces pienso que habría sido mejor que siguierais siendo débiles, con vuestros defectos… Pero entonces nadie podía saber lo que iba a pasar…

Para mejorar a los débiles Methusela, los Gigantes recurrieron a los Spicula, cercanos a ellos. Es decir, a la única Spicula femenina, Rodenpicula. Por decirlo así, Rodenpicula se convirtió en vuestra madre. Para eso la habían creado los Gigantes. Una partícula de su esencia se fue incrustando en vuestras almas, aumentando poco a poco vuestra fuerza. Y ahora, mucho tiempo después, incluso las Methusela femeninas, creadas en origen para perpetuar la especie, han aprendido a manejar la ballesta y el estoque.

Después, los Gigantes forjaron la espada más afilada, capaz de herir incluso a los Dioses, y crearon el cañón más poderoso…

Pero los planes de los Gigantes no estaban destinados a cumplirse: todo secreto acaba saliendo a la luz, y la Diosa Einhasad descubrió sus intenciones y decidió castigarlos. Los demás Dioses decidieron no intervenir de momento, ya que Einhasad y sus ángeles tenían poder de sobra. Así empezó una nueva guerra.

Al principio, los ángeles de Einhasad vencían a los Gigantes y hacían retroceder a sus tropas, pero luego entraron en combate los Kamael Spicula, los destinados desde su nacimiento a ser héroes: Harkilgamed, Katenar y Rodenpicula. La batalla tuvo lugar en las Colinas Doradas[4], cerca del laboratorio de Arviterri, y les dio a los tres una gloria inmortal por los siglos.

¡Los Kamael Spicula estuvieron magníficos en combate! El héroe Harkilgamed usó la legendaria espada Enuma Elish, forjada por el herrero de los Gigantes, y con ella mató en la batalla a la segunda hija de Einhasad[5]. El Spicula Katenar desató el poder del cañón Leopold y asestó un golpe demoledor al ejército enemigo. Todos los ataques dirigidos contra los Kamael fueron rechazados y devueltos al enemigo por la magia defensiva Prana que usaba Rodenpicula.

Y aun así, los Kamael creados por los Gigantes no estuvieron a la altura de lo esperado: solo retrasaron la perdición de sus creadores… Una daga no deja de ser una daga y nunca se convertirá en una espada letal… Con la ayuda de los Kamael, los Gigantes vencieron a Einhasad y creyeron que ya habían ganado toda la guerra…

Pero mientras celebraban la victoria en Grandferion, la Diosa Einhasad descargó sobre ellos el Martillo de la Desesperación. Del cielo llovieron meteoritos, la tierra tembló y empezó a resquebrajarse… Grandferion quedó destruida en un solo día. Ni siquiera los Gigantes que se alzaron al cielo, armados con su ciencia y su magia, lograron detener el Martillo: su poder solo bastó para desviarlo un poco.

Al desatarse el monstruoso poder destructivo del Martillo, la parte de tierra donde estaba la ciudad de los Gigantes se convirtió en fondo marino, y el enorme continente se partió en varios pedazos. La raza de los Gigantes quedó aniquilada. Los que sobrevivieron huyeron al este y se escondieron de la ira de la diosa enfurecida en cuevas profundas, para seguir con su miserable existencia, degradándose y degenerando año tras año. Siglos después, de la existencia de esta gran raza solo quedaban como recuerdo la Tower of Cruma, las ruinas del observatorio meteorológico de Pavel y su último refugio, conocido hoy como la Giant's Cave, donde los descendientes de una raza antaño grandiosa degeneran esclavizados por sus propias máquinas[6]…

Mientras los siervos de la Diosa de la Luz exterminaban a los Gigantes supervivientes y perseguían a los Kamael Spicula, el director del laboratorio de Arviterri aún tenía esperanzas de crear Kamael más fuertes. Tomando prestado durante un tiempo el poder de algún ser, ocultó el laboratorio y a los Kamael supervivientes de los ojos de los dioses en la Grieta Interdimensional. Katenar y Harkilgamed escaparon de la venganza de los ángeles, se escondieron en algún lugar y durante mucho tiempo no se supo nada de ellos. Rodenpicula encontró refugio aquí, en la Isla, en el Nornil's Garden. Pero incluso ahora, al cabo de varios miles de años, Einhasad no ha renunciado a vengarse de los Spicula que participaron en aquella guerra…

De la raza Kamael solo quedaron recuerdos, retazos de leyendas entre los Orcos y los Humanos[7] y unas pocas líneas en las crónicas de los Enanos y los Elfos…

Desde entonces han pasado dos mil años. En ese tiempo, el saber sobre la raza de guerreros alados creada para perdición de los dioses se cubrió de una gruesa capa de polvo de olvido. Los Arteas, que les sirvieron de prototipo, desaparecieron sin dejar rastro, y los manuscritos élficos que guardaban retazos de una escasa información ardieron en los incendios de numerosas guerras. Parecía que nuestra raza quedaría olvidada para siempre…

Pero un día aparecieron en la Isla dos desconocidos: un hombre con armadura negra azulada y una muchacha con vestido azul. Ocurrió unas décadas antes de nuestra liberación. El poder que emanaba de ellos no dejaba lugar a dudas: ante nosotros estaban unos dioses. Gran Kain y Eva[8].

El motivo de su llegada a la Isla pronto quedó claro. Dijeron que necesitaban nuestra fuerza para hacer frente a Shilen, que cada día se volvía más y más poderosa. Supimos que los tentáculos invisibles de la Oscuridad hacía tiempo que envolvían Gracia y habían empezado a penetrar en el continente de Aden, separado por el mar y protegido hasta entonces por los siete Sellos del Emperador Shunaiman. La Oscuridad golpeaba a monstruos, a gente corriente, a miembros de las familias reales, a viajeros e incluso a magos. Una de las manifestaciones de la Oscuridad que avanzaba fue Kamaloka, una dimensión entre el mundo real y el Infierno, adonde iban a parar, donde luchaban y a veces morían todos los que se sumían en el sueño. Había llegado la Era del Caos.

Pero tras la insolente ocurrencia del Emperador Baium de construir la Tower of Insolence[9], la diosa Einhasad perdió el interés por los asuntos de los reinos de Aden y Elmore. El mundo quedó abandonado a su suerte, aunque en el fondo muchos esperaban un milagro como el que ocurrió durante el reinado del Emperador Shunaiman.

El peligro que se avecinaba asustó tanto a la diosa Eva que se decidió a dar un paso arriesgado: liberarnos de nuestro encierro de siglos con la esperanza de volver nuestra fuerza contra la marea cada vez mayor de monstruos.

Nos propusieron un trato: si aceptábamos ayudar, nos liberarían de nuestro encierro de siglos. Sonaba tentador. Pero fiarse de los Dioses, sobre todo cuando piden ayuda… El consejo de la raza deliberó largo tiempo y se decidió aceptar al final la propuesta de los Dioses.

Pero resultó que nuestra raza había estado demasiado tiempo encerrada y nuestra fuerza se había debilitado[10]. Entonces Eva dijo que nos ayudaría a recuperar nuestra antigua fuerza, pero que solo estaría al alcance de los Kamael dignos…

Todavía recuerdo una conversación entre los Dioses que oí por casualidad: «Así que les has concedido un poder prohibido…», dijo Gran Kain con tono sombrío. «Y ahora, con él, podrán destruirnos en cualquier momento. Incluida tú, por cierto…»

«Creo en su sabiduría y en su fuerza», le respondió Eva. «Y si nuestro objetivo es dar la vuelta al gran curso del Destino para vencer al Caos y la Destrucción, no podremos prescindir de su verdadera fuerza…»

En las profundas mazmorras del Nornil's Garden se despertó una inteligencia artificial que hasta entonces dormía, heredada de nuestros creadores Gigantes: la Madre Nornil. Con su ayuda se creó artificialmente en la isla un ecosistema hostil para los Kamael. Todo lo que hoy vive en la Isla, salvo nosotros, son creaciones de Nornil. El mundo que tan bien conoces fue creado artificialmente… Pero era necesario para estimular tu desarrollo.

Durante varias décadas os entrené y os convertí en grandes guerreros para que pudierais hacer frente a Shilen y a sus demonios[11]. Todo ese tiempo, Gran Kain y Eva nos observaron, visitando la Isla de vez en cuando.

Después, un día soleado, la Isle of Souls volvió a aparecer en el mundo real. En la Asamblea de Giran, donde se reunieron los ancianos de las cinco razas, Eva reveló el secreto de la existencia de la Isla y de nuestra raza. Y poco después llegaron a la Isle of Souls embajadas de las cinco razas. Desde entonces la mayoría de las razas intentaron sellar alianzas secretas con nosotros. Los Humanos, porque, como está escrito en el libro de Gran Kain, con nuestra ayuda podrían lograr el dominio total del mundo de Aden. Los Elfos Oscuros, porque temen que nos aliemos con los Elfos, tras lo cual, según dicen, estos acabarían con ellos. Los Elfos, porque creen que con nuestra fuerza y la bendición de Eva limpiarán este mundo del Caos y la Oscuridad. Y solo los Orcos nos recibieron sin más como hermanos de sangre y de espíritu…

Así fue como nuestra raza volvió a aparecer en el escenario mundial, convertida por capricho del voluble destino de frustrados asesinos de dioses en sus protegidos… El destino…

Solo podemos ser seguidores de los tres héroes, los Kamael Spicula, y nada más… Sin desarrollo, sin cambios… Somos lo que los Gigantes hicieron de nosotros: Kamael, los Vengadores… Nacimos para la guerra. Y eso se convirtió en el muro que nos mantiene lejos de nuestro verdadero destino…

Mira a los Elfos y a los Humanos. Cuando nacen, nazcan como nazcan, pueden llegar a ser lo que quieran: magos, guerreros, sacerdotes, mercaderes… Los débiles Humanos resultaron ser muy hábiles: lograron aprender la magia de los Elfos, volverse tan codiciosos como los Enanos y aprendieron a ser tan fuertes como los Orcos…

Nuestro nacimiento estaba planeado, y vivimos nuestra vida también según un plan. Solo nos sostienen nuestras espadas… No tenemos Dios, y no podemos usar ni el poder sagrado ni cantar canciones mágicas…

Vosotros sois un poco mejores que nosotros, los Spicula, aunque yo no diría que en todo. El poder de la Oscuridad y del Caos corre por vuestras venas. En vosotros duerme el poder de los Spicula. Los Gigantes escondieron en vosotros las Semillas del Caos, que os permiten vivir como queráis y no ser esclavos del destino. Todo ello os permitirá romper las limitaciones de vuestra raza y elegir vuestro propio camino… Seguir vuestra propia senda… Vuestra historia futura está en vuestras manos…

Epílogo

Por ahora el texto no está terminado, y el ovillo de la historia de los Kamael sigue desenredándose. Solo que ya no por voluntad de los dioses ni de los Gigantes, sino por la suya propia. Los Kamael Methusela actuales no han llegado a igualar en fuerza a los Spicula, como esperaban sus creadores Gigantes. Pero, al mismo tiempo, a sus seguidores, en la cumbre de la maestría, se les abren el poder de la legendaria espada Enuma Elish, el poderío destructor de Leopold y la magia defensiva Prana. Y las Semillas del Caos despertadas en su interior les abren posibilidades que los Spicula nunca tuvieron…

Aunque todavía hay mucho que no está claro. Por ejemplo, cómo absorben los Kamael las almas de los enemigos que matan. O quiénes son los Inspectores. ¿Y con ayuda de quién se ocultó la Isle of Souls en la Grieta Interdimensional?..

Notas

  1. ↑ Por desgracia, el hilo del foro de 4GAME que contenía el texto del «Libro Gris de los Kamael» lo borró un moderador. Por ahora no se sabe si se restaurará o no.
  2. ↑ Se refiere al conocido «Mimir's Elixir».
  3. ↑ En el quest «Seeds of Chaos», Katenar cuenta que el Hierarch Kekropus ya ha vivido más de 10 mil años.
  4. ↑ Muchos NPC de la Isle of Souls hablan de esta memorable batalla. No se dice quién era el enemigo contra el que lucharon los tres Kamael. Y al principio yo tenía dos suposiciones: 1) los atacantes eran los ángeles de Einhasad, que se pusieron a exterminar a los Kamael tras acabar con los Gigantes; 2) los atacantes eran invasores de la Grieta Interdimensional, cuando la Isle of Souls fue llevada allí. Pero, comparando los relatos de los NPC con el relato de Kekropus en el quest «Saga of the Trickster», no es difícil deducir que eran precisamente los ángeles de la diosa Einhasad.
  5. ↑ Aquí hay que recordar que, además de sus 5 hijos, los dioses de segunda generación (Pa'agrio, Eva, Maphr, Shilen y Sayha), Einhasad tuvo otros hijos. Esto es lo que dice la Revelación de Kaisha: «...Einhasad, la diosa que posee el poder absoluto sobre los demás seres, irradiaba luz sobre los cielos y la tierra. Los rayos de luz, irradiados en todas direcciones, tenían voluntad propia, y se crearon cuerpos a imagen y semejanza de su creadora y se convirtieron en ángeles. Su luz era muy brillante y no pertenecía a este mundo, pero, como tenían cuerpo, no podían permanecer en los rayos de luz. Los que vagaban sin rumbo fueron recogidos por Einhasad y se convirtieron en sus siervos. Einhasad tuvo además otros nueve hijos, a los que hizo líderes de los ángeles... La última de los nueve fue Anakim, con forma de mujer y tres pares de alas.»
  6. ↑ Los Gigantes que escaparon de la ira de Einhasad se escondieron en las profundas Giant's Caves, también llamadas Krumatap. Allí intentaron conservar su cultura para sus descendientes, con la esperanza de recuperar con el tiempo su antiguo poderío. Siguieron usando diversas máquinas y formas de vida artificiales, controlándolas con una inteligencia artificial llamada Hekaton Prime. Pero pasaban los siglos, y los gigantes fueron degenerando poco a poco, cada vez más dependientes de sus máquinas y dispositivos, hasta que un buen día quedaron bajo el control total de Hekaton Prime, convertidos en esclavos de la máquina.
  7. ↑ Tras la reforma religiosa del Emperador Shunaiman, durante la cual se reescribió por completo la historia de los Humanos y de su creación, los Humanos olvidaron la raza Kamael.
  8. ↑ En los quests no se mencionan directamente los nombres de los Dioses, solo el mismo «hombre de negro» y la «muchacha de azul». Pero difícilmente unos simples mortales habrían podido llegar a la Isle of Souls. Y recuerda a la Lady of the Lake del quest «Mimir's Elixir»
  9. ↑ Seguramente todo el mundo conoce la historia de la Tower of Insolence y del Emperador Baium: el anciano emperador del Imperio de Elmoreden quiso reinar para siempre y para ello levantó la Torre hasta los mismos cielos, para llegar hasta los dioses y pedirles la inmortalidad. Los dioses se enfurecieron ante semejante insolencia de un humano y lo maldijeron, sellándolo para siempre en la última planta de la Torre. Pero en realidad la Torre se construyó para hacerse con el poder mágico de los ejércitos de los Lilim y los Nephilim, sellados en un pasado remoto con el Sello de la Codicia en las catacumbas y necrópolis.
  10. ↑ Me parece que con esto está relacionada también la pérdida de un ala de los Kamael.
  11. ↑ Lo más probable es que por eso todos los guerreros Kamael tengan habilidades de defensa contra la Oscuridad, mientras que el Arma de la Oscuridad se la dieron los Gigantes, porque el principal enemigo de los Kamael eran los ángeles.